World Sex Work Archive (WSWA) | 2003
ON THE SEXUALISATION OF FEMALE LABOR IN THE GLOBAL CONTEXT
The archive gathers video interviews and photographs documenting gendered aspects of the international division of labor and the particular migration movements that facilitate it. The focus of WSWA is on working and living conditions in transnational and post-urban sites such as borderlands, free trade zones, outsourced labor ghettos, overseas military entertainment districts and tourist resorts. A particular emphasis is placed on the migration of women into the global sex trade.
The purpose of the archive and the research activities it engenders is to gain knowledge and to produce visual intelligence regarding the expanding female migration in a post-1991 setting. The growing prostitution scenes and the burgeoning trafficking of women are indications that the transnational space is a highly sexualized terrain. The collection of documents explore the entanglement between globalized production processes and the sexualization of female labor in a number of geographies: The U.S.-Mexico border, the Mekong region, the former U.S. marine basis in The Philippines, the border between Germany and the Czech Republic.
The WSWA presentation at Total Work includes short cuts of following interviews:
- Juana Azúa, Ciudad Juarez, Mexico/July 1998/10‘50”
- Iveta Bartunková, La Strada, Prague/January 2001/10‘05”
- Siriporn Skrobanek, Foundation of Women, Bangkok/January 2000/11‘50”
Version castellano
En este archivo se incluyen entrevistas grabadas en vídeo y fotografías que documentan los aspectos relacionados con la diferenciación de géneros en la división del trabajo internacional y los movimientos migratorios concretos que los facilitan. El WSWA se centra especialmente en las condiciones de trabajo y de vida en emplazamientos transnacionales y post-urbanos, como zonas fronterizas, zonas de libre comercio, guetos obreros de desplazados, distritos de ocio para militares en el extranjero y centros turísticos. Se pone un énfasis especial en la migración de mujeres para entrar en el comercio sexual global.
La finalidad del archivo y de las actividades de investigación que genera consiste en adquirir conocimientos y aportar información visual en lo que se refiere a la creciente migración femenina con posterioridad a 1991. La expansión de la prostitución y el incremento del tráfico de mujeres son indicadores de que el espacio transnacional es un terreno sumamente sexualizado. Los documentos recopilados exploran la interrelación entre los procesos de producción globalizados y la sexualización de la actividad laboral de las mujeres en diversas zonas geográficas: la frontera entre EE.UU. y México, la región de Mekong, la antigua base de la Marina estadounidense en Filipinas, la frontera entre Alemania y la República Checa.
Al investigar estos lugares, una de las preguntas más intrigantes que se plantean es de qué modo las trayectorias humanas –las vías de migración y las rutas de viaje de las mujeres– forman paisajes culturales y sociales concretos y a través de qué medios discursivos y materiales se inscriben en el terreno físico. El proyecto WSWA no sólo asume una función organizativa y de almacenaje, sino que examina las posibilidades de introducirse uno mismo en el proceso mediante una práctica cultural y, al describir circuitos humanos concretos, se embarca en la definición de una contra-geografía. Mientras que el interés general se centra en la transformación del espacio debido al movimiento de personas, nosotras subrayamos la particularidad de existencias translocales. Son translocales en tanto que atraviesan y habitan temporalmente lugares que no están culturalmente arraigados en la zona, sino que, por el contrario, representan áreas artificiales que están vinculadas a una lógica operativa distinta: jerarquías corporativas, redes de tráfico internacionales, estructuras militares.
¿Qué se nos escapa acerca de la globalización si no vemos el papel que tiene el género en ella?
No sólo obtenemos una imagen incompleta sino también, lamentablemente, muy distorsionada si negamos que el género es un factor determinante en todo esto. Echemos un vistazo a la frontera entre EE.UU. y México, por ejemplo. Desde el principio, la creación de esta zona de libre comercio a lo largo de los 4.800 km de frontera entre EE.UU. y México respondió al objetivo de abastecerse de mano de obra femenina muy joven. Desde que se instalaron las primeras fábricas de montaje, las llamadas “maquiladoras”, el género ha sido uno de los criterios de contratación más importantes a la hora de seleccionar al personal de montaje en los sectores electrónico y digital. Esto ha tenido como consecuencia que, en las ciudades de la frontera mejicana, la gran mayoría de la población sean mujeres –hay grandes zonas desérticas en las que sólo viven mujeres–. Chicas adolescentes y mujeres jóvenes se han trasladado a las extensas áreas que se encuentran en las afueras de las ciudades para construirse una choza sobre la misma arena del desierto, ya que no se facilita alojamiento a las trabajadoras. Construyen sus casas con maderas y trozos de cartón procedentes de las fábricas. En estas zonas se está formando una clase diferente de sociedad que a duras penas funciona según las normas sociales habituales, como las conocemos, y no sabemos cómo evolucionarán en el futuro. Las mujeres son las que ganan dinero, mientras que la mayoría de los hombres están sin empleo. Con esta inversión de los modelos en la obtención de los ingresos, se han producido grandes cambios en las relaciones entre los géneros y en otras estructuras sociales.
Sin embargo, existe otra cara de la moneda en cuanto al género y al libre comercio. En torno a las zonas de libre comercio de todo el mundo han emergido actividades de prostitución a gran escala. Este fenómeno se podría explicar de forma sencilla, basándonos en la suposición de que en cualquier lugar donde se genere dinero nuevo siempre habrá prostitución. Pero también podríamos encontrar otras explicaciones. Puesto que las mujeres no ganan suficiente dinero trabajando a tiempo completo en las maquiladoras, muchas de ellas se ven forzadas a obtener ingresos adicionales ejerciendo la prostitución los fines de semana. La intrincada relación entre el mercado industrial y el mercado sexual no es sólo un efecto secundario interesante, sino que es una parte estructural del capitalismo global. Una de las revelaciones más impactantes y, quizás, más preocupantes que se desprenden del estudio de esta frontera es que en el sur la mano de obra internacional no sólo está formada mayoritariamente por mujeres sino que está basada en el sexo. Se ofrece trabajo a las trabajadoras literalmente por su sexualidad. Para muchas mujeres, éste es el principio de una larga y delicada negociación para sobrevivir.
En la producción cultural puede resultar útil observar de cerca la imagen de un lugar, es decir, su cartografía simbólica, e intentar comprender qué circunstancias la han convertido en lo que es, en lugar de intentar aplicarle una gran cantidad de conocimientos estructurales. Las fotografías recopiladas proporcionan una lectura muy detallada de la tierra. Pero en lo que se refiere al complejo fenómeno de las fronteras, debemos examinar tanto la tierra transformada como las motivaciones conceptuales que se encuentran detrás de las transformaciones drásticas e incisivas. El concepto de frontera no es sólo una manifestación material, también es una metáfora de una serie de divisiones y distinciones fundamentales en la comprensión de nosotros mismos como sujetos. Y en toda esta expansión global, las definiciones de aquello que nos constituye y nos delimita se reivindican con más apremio que nunca. No obstante, en la frontera estas definiciones están sometidas a cambio y a crisis. La frontera puede interpretarse como una metáfora de la división artificial entre lo productivo y lo reproductivo, entre la máquina y el cuerpo orgánico, entre lo sexual y lo económico, entre la masculinidad y la feminidad, y todos estos conceptos, de algún modo, se encuentran en un estado de transformación. A través de la representación continua de estas distinciones, una frontera como ésta consigue materializarse y reforzarse. Desde la perspectiva de la producción teórica y simbólica, una visión de la frontera que revele su significado psicosocial más profundo explica la importancia del género como categoría divisoria desde un punto de vista radicalmente distinto.
Así pues, el WSWA no sólo se centra en la producción de las nuevas geografías globales del género, sino también en la creación de diversas contra-geografías. Incluye entrevistas con mujeres activistas y críticas que están trabajando para cambiar las circunstancias laborales de las mujeres. ¿A qué política obedecen estas contra-geografías?
Las mujeres se desplazan y están siendo desplazadas en todas direcciones según unos patrones específicos. La investigación audiovisual se centra en dos aspectos: en los lugares donde se lleva a cabo dicho comercio, y en el desplazamiento, los senderos, las rutas, los propios cuerpos itinerantes. Éste es un proyecto fundamentalmente geográfico. Constituye un cambio en el modo en que es posible hablar de migración femenina hoy en día. El enfoque se desplaza de la representación del género y la identidad étnica como objeto principal de investigación a la cuestión de cómo se representa la identidad, cómo funciona, cómo se inscribe en el tejido social y material —especialmente en el contexto urbano y post-urbano— y de cómo estas geografías modelan, a su vez, las subjetividades que las habitan. De este modo, espacio y ubicación han adquirido importancia, no sólo en el debate sobre los géneros, sino porque permiten articular las relaciones entre sujeto, fronteras, pertenencia, transgresiones y lugar. La identidad diaspórica como sujeto con una historia, un concepto desarrollado en obras intelectuales y artísticas interesantes durante la última década, no es una descripción apropiada de este nuevo sujeto. Lo que necesitamos es una interfaz teórica que articule género, sujeto, movilidad y espacio. Y debe inventarse un lenguaje visual que pueda hablar de un cuerpo diferenciado según el género, capitalizado e hipermóvil que no sólo tiene una historia sino también una geografía. Cuerpos geográficos. Cuerpos con un plan de viaje. Cuerpos que surcan sus rutas en la tierra.
Este proyecto pretende realizar un seguimiento de la navegación de cuerpos femeninos a través del más o menos invisible terreno del comercio sexual global. Son un tanto invisibles porque en muchos lugares la prostitución es ilegal, el tráfico de mujeres es un delito y las que se ven arrastradas a él son prisioneras o clandestinas. Sin embargo, sería un error decir que todo el comercio sexual se lleva a cabo de forma encubierta. Muchas chicas y mujeres realizan estas actividades de forma voluntaria, se las capta por Internet para el mercado matrimonial o a través de agentes en sus barrios, que les buscan trabajo en el extranjero. Independientemente del estatus de estos cuerpos, el objetivo del archivo visual es conseguir que su presencia se haga visible y sacar a la luz las circunstancias geopolíticas de mayor envergadura.
Debemos comprender que el capitalismo global requiere la movilización de cuerpos; los cuerpos estancados en economías locales ya no producen un crecimiento económico suficiente como para participar en el mercado global. El crecimiento gira en torno al tránsito de cuerpos de una estructura cultural a otra, de una organización espacial a otra, de una economía abandonada a un lugar de mayores ganancias, y esta movilidad se facilita a través de las tecnologías del transporte y de la comunicación. En el tráfico de mujeres, como en cualquier otra transacción comercial, es imprescindible que el precioso cargamento pase de unas manos a otras para que genere beneficios y, si se desplaza grandes distancias, la operación será todavía más rentable. Cada vez más, el desplazamiento de cuerpos de mujeres se ha convertido en un medio de crecimiento económico para el país de origen. Economías nacionales enteras dependen de los envíos de mujeres que trabajan en los mercados del servicio doméstico y sexual.
Para seguir el rastro de los movimientos migratorios de todo el mundo, explorarlos y filtrarlos, se ha desarrollado una amplia gama de tecnologías visuales avanzadas. Sin embargo, la cuestión es que hoy en día no sólo se realiza el seguimiento de los cuerpos mediante todo tipo de sistemas de información, sino que los propios cuerpos pasan a formar parte de la actividad cartográfica. Porque en el transcurso del desplazamiento global de mujeres y de la sexualización de su trabajo, se está trazando el mapa de una nueva geografía mediante la contratación de mujeres procedentes de minorías y de barrios bajos, su transporte por las rutas de tráfico y sus propios itinerarios a través de las fronteras, los países y los continentes para trabajar en la industria sexual global, donde generan una actividad económica y definen circuitos alternativos de supervivencia en la marginalidad de la realidad pan-capitalista. Esta es la geografía sumamente marcada por el género cuyo mapa traza el WSWA.
La presentación del WSWA en Total Work incluye cortes breves de las siguientes entrevistas:
- Juana Azúa, Ciudad Juárez, México/julio de 1998/10‘50”
- Iveta Bartunková, La Strada, Praga/enero de 2001/10‘05”
- Siriporn Skrobanek, Foundation of Women, Bangkok/enero de 2000/11‘50”
List of interviews conducted between 1999-2003
Esther Chavez, activist, Ciudad Juarez, 1998
Graciela de la Rosa, Femap, Ciudad Juarez, 1998
Cipriana Jurado Herrera, labor activist, Ciudad Juarez, 1998
Angela Escajeda, border activist, Ciudad Juarez, 1998
Juana Azúa, former prostitute, Ciudad Juarez, 1998
Sonia Anguiano, assembly worker, Ciudad Juarez, 1998
Ramona Ortiz, journalist, Ciudad Juarez, 1998
Adriana Candia, chicano scholar, Ciudad Juarez, 1998
Isabel Velazquez, chicano scholar, Ciudad Juarez, 1998
Stephanie Kleine-Ahlbrandt, U.N, Geveva, 1999
Siriporn Skrobanek, activist, Bangkok, 2000
Bandana Pattanaik, GAATW, Bangkok, 2000
Regina Boucault, IOM Bangkok, 2000
David A. Feingold, Unesco Bangkok, 2000
Jean Enriquez, CATW, anti-trafficking org, Metro Manila 2000
Aida F. Santos, migration activist, Metro Manila 2000
Maria Socorro Ballesteros, IOM, Metro Manila 2000
Alma Bulawan, former prostitute, Olongapo, 2000
Gina C. Cancio, former club owner, Angeles City, 2000
Naomi, former prostitute, Metro Manila 2000
Arlene Banson/Nilda Vibar, Sapang Palay Manila, 2000
Lovely, trafficked woman, Metro Manila, 2000
Beth and Caroline Cortez, entertainers, Tondo Manila, 2000
Raquel Ignacio, sex work activist, Metro Manila, 2000
Baby Jane, sex work commuter, Metro Manila, 2000
Dayday, Salinlahi, sex work activist, Metro Manila, 2000
Anna Leah Sarabia, media woman, Metro Manila, 2000
Emily, Gabriela anti-trafficking activist, Metro Manila, 2000
Iveta Bartunkóva, La Strada, Prague, 2001
Radka Müller, artist/activist, Dubi, Czech R., 2001
Katka, prostitute, Dubi, Czech R., 2001
Eva Danzl Suarez, FIZ, Zurich, 2002
Ludmilla Mammadova, UNDP, Baku, Azerbaijan, 2003
Nara and Jula, prostitutes, Trabzon, Turkey, 2003